Hoy doy por concluida del todo mi primera FIV. No he contado nada a lo largo de estos meses por un millón de motivos, pero principalmente porque lo mío es a veces un exceso de cautela y una acumulación de supersticiones y de inseguridades enormes y absurdas, pero ahora ya me parece un poco ridículo. Iremos por fases, aunque es todo bastante increíble/inverosímil.

  1. El diagnóstico. Como sí que conté, mi único problema era mi edad y mi baja reserva, así que ya me temía que la cosa iba a ser chunga.
  2. La estimulación. Me pinché durante 10 días Puregón con algo más que ya no recuerdo, cuatro días Orgalutran y luego ya el ovitrelle. Desde el primer control solo se veían dos folis. Ver que tenía tan baja respuesta fue una de las razones por las que decidí no seguir contando cómo iba el proceso. Hay un montón de diferencias según los casos y los diagnósticos y además, yo llevaba (y llevo) muy mal los mensajes de ‘tranquila, todo irá bien’ porque nadie te puede garantizar que nada salga bien. Así que ahí estaba yo con mis dos únicos folis creciendo en silencio.
  3. El DGP. Cuando estaba a mitad estimulación, el ginecólogo me recomendó cambiar e ir a FIV Plus, es decir, a FIV + DGP, teniendo dos folis solo. Básicamente me pasé 48 horas llorando non-stop porque veía claro que las posibilidades de tener uno o dos óvulos, que aguantaran a blasto y que pasaran el DGP eran remotas (eso fue más o menos el día del mono y los platillos).
  4. La punción. Me hicieron la punción y de los dos óvulos, uno estaba maduro y fecundó correctamente. Me dijeron que no me volverían a llamar hasta un miércoles para decirme si había llegado a blasto y habían podido biopsiar. Cuando vi una llamada perdida del laboratorio en martes ya me temí lo peor. Tardaron 24h en llamarme para decirme que había ido todo bien, que el embrión (protobichejo para mi marido y para mí) estaba ya biopsiado y vitrificado y que en unos 10 días (era Navidad) me llamarían para darme los resultados de DGP. No tenía ninguna esperanza en pasar DGP con un solo embrión.
  5. La llamada. El día de los inocentes me llamó una señorita amabilísima para decirme que mi embrión estaba sano y que ya podía llamar a la clínica para empezar a preparar la transferencia. Ese día me bebí una botella y media de vino blanco y cuando llamé a la clínica para explicarlo les pregunté si había sido una inocentada. Obviamente, me dijeron que no bromeaban con esas cosas tan serias.
  6. La visita. El día que fui al médico, creo que ni ellos ni yo nos creíamos la megasuerte que había tenido desafiando todas las estadísticas, toda la lógica y todo el universo. Ya no llegaba para transferencia en ese ciclo porque se me había adelantado la regla y me dijeron que, con la regla siguiente, empezara a ponerme el evopad y que llamara.
  7. El Evopad. Creo que la mitad del éxito de todo esto se lo debo a mi farmacéutica (que además es amiga) y que me ha buscado evopad hasta debajo de las piedras. Empezamos con evopad 50, luego me consiguió 75… Se hizo una maestra de darle al F5 para actualizar el stock de todas las farmacias de España. ¡Gracias, S!
  8. El endometrio. Se comportó, engordó correctamente, me dieron fecha para la transferencia y empecé con la proges, que sí, es un pringue, pero como buena profesional de la blastoestimulina, esos mini óvulos me parecían la puta vida.
  9. La transferencia. Fue una tortura. Me falta un buen trozo de cuello del útero y, por cuestiones de cicatrización (o eso entendí, soy muy burra y no estaba centrada),  no había manera de ponerme el embrión y yo, que no sabía que se podía volver a congelar, allí sufriendo en el potro pensando que iba a perder a mi protobichejo porque no había manera de que entrara la cánula. Al final vino otro médico al rescate y lo consiguieron disparar (un millón de gracias a los tres, a ellos dos y a Mr Gine). Se suponía que era un día para disfrutar, pero yo lo pasé fatal y me pasé la tarde en el sofá, medio llorando.
  10. La betaespera. A las 24h de la transferencia de mi blasto (‘bonito para quedarse’, dicho por uno de los ginecólogos), empecé con un dolor de tetas del infierno y bastantes pinchacitos en el útero. Todo esto paró a los dos o tres días y volvió un par de días antes de la beta. Por lo demás, unos días bastante tranquilos. Con tranquilidad es como he vivido el 90% de los días de este proceso. Y mientras por una parte pensaba que sí, que iba a funcionar, por otra estaba convencida de que no podía tener tantísima suerte seguida. Yo nunca he tenido suerte en nada que no dependa únicamente de mi esfuerzo.
  11. El pipitest. Como me tocaba la beta un lunes y no quería que me informaran fríamente por teléfono, hice un pipitest el domingo para que me pillara en casa con mi sr marido y salió positivísimo al momento. Luego no hubo santa manera de dormir. No me lo creía, pero resistí la tentación de ir a la farmacia a por otro por si acaso y nunca me he llegado a comprar el Clear Blue para leer lo de embarazada. A día de hoy, sigo sin creérmelo.
  12. La beta. Obviamente, fue positiva. En ningún momento he preguntado el valor. Yo soy de saber lo justo. Hoy he visto en el informe que fue de 570 a día 11 post transfer con blasto de 5 días. Me dieron cita para eco 8 días después.
  13. La ecoespera. Como tenía muchas más molestias a un lado que al otro, tenía pánico a un ectópico. El día de la eco, el gine me dijo que estaba todo en en orden y, sin preguntar yo nada, me dijo que tendría más molestias en ese lado, pero no recuerdo el motivo, pero que era normal. Me dieron cita para otra eco a la otra semana y volví a torturarme por si mi protobichejo no evolucionaba o no latía o lo que fuera.
  14. El latido. Y con la última eco, he visto y he oído latir al bichejo y me han dado el alta del IVI, ahora ya a seguir el embarazo con mi ginecólogo y a llevar una vida todo lo normal que pueda.

Moraleja. Que no tengo ni puta idea de lo que va a pasar a partir de hoy. Y que cuando alguien diga que es totalmente imposible quedarse embarazada con un solo óvulo maduro, contadle lo mío y decidle que los milagritos existen. Igual el embarazo acaba en desastre, pero mi gine, sabiendo cuál era mi caso, hizo lo que consideraba que tenía que hacer y mi único óvulo maduro ha ido superando obstáculos hasta llegar milagrosamente a ser un embrioncito de 4mm con su corazón latiendo a toda pastilla. Así que creed en vosotras, en vuestros embriones y, si tenéis la misma suerte que yo, en vuestros médicos.

¿Y ahora?

Ahora estoy acojonada, agotada y mi tiempo se divide entre los momentos de hambre y los de ganas de vomitar. Me paso la mitad del día pensando si el bicho se para y la otra mitad inventándome excusas para justificar lo lenta que voy con los proyectos porque me caigo de sueño la mayor parte del día. Me ha tocado contarlo a más personas de las que me hubiera gustado por culpa de un proyecto del que parecía que me estuviera escaqueando y el 95% del tiempo sigo sin creérmelo y pensando que no me merezco la suerte que estoy teniendo. Otros ratos, me siento culpable y hasta mal por esa suerte. Además, el otro día en una comida familiar vino un primo mío a preguntarme si estaba embarazada porque no bebía vino y eso ha hecho que eluda cualquier contacto social. O si quedo con alguien, llego 10 minutos antes, pregunto en la barra si tienen cerveza 0,0 y les digo que me la pongan en un vaso de caña. No me atrevo a pedir la medicación en la farmacia más allá de la siguiente eco y cuando alguien me habla de lo que pasará después del verano, me hago la loca porque me aterra. Lo que más miedo me da de que esto no funcione es la certeza de que nunca voy a tener la misma suerte dos veces seguidas, así que tocará confiar en esa lucecita que esta mañana parpadeaba en la ecografía porque dudo mucho que vuelva a tener otra oportunidad. Y eso es justamente lo que más me aterra.

Y por otra parte me da pánico contarlo al estar de tan poquito, pero coño, si no os lo cuento a vosotras… ¿A quién se lo voy a contar? En fin, que ahora paso a paso.

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4 Comments

  1. eli

    marzo 8, 2017 at 7:13 pm

    Felicidades!! me alegro por ti, y al mismo tiempo quiero preguntarte… yo también tengo el cuello del útero un poco corto (me hicieron una conización por lesión del papiloma). ¿Cómo te hicieron la transfer? te durmieron, te hicieron daño para “abrirte”?

    y sí, parece mentira, pero los milagritos existen… nos das esperanzas al resto
    Un abrazo, y ojalá que salga todo bien.

    1. IsaB

      marzo 9, 2017 at 8:38 am

      Hola! Sí, a mí también me hicieron conización por lo mismo y la transferencia fue normal, simplemente les costó un montón encontrar la entrada y tuvieron que usar la cánula más fina que había, pero todo sin dormir ni nada. Lo normal es que te hagan una prueba para ver que se puede hacer sin problemas y embrioncito hacia dentro.
      Muchas gracias y ojalá que te salga todo bien a ti también!

  2. Berta

    noviembre 29, 2017 at 6:57 pm

    Hola! Primero felicitarte!
    Yo también he tenido mucha suerte! Baja reserva con 35 años. Primera FIV. 4 óvulos de los cuales solo 1 fecunda.
    Me lo transfieren con 3 días.
    Y a día de hoy embarazada de 33 semanas!
    Un besazo

    1. senseandinfertility

      noviembre 29, 2017 at 9:06 pm

      ¡Vivan esos ovulillos campeones! Espero que termine bien el embarazo y sobre todo, disfrútalo! A mí me voló la recta final

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