Llegó un momento de mi embarazo, pasada la semana 28, en que el riesgo de parto prematuro más chungo había desaparecido y me tocó empezar a mentalizarme de que venia un bebé y había que comprar cosas. En concreto, había que comprar ropa.

Ya entonces, tuve la sensación de que el tema de la ropa del bebé iba a ser un tormento. Bodies, peleles, pijamas, polainas, ranitas… ¿Para cuándo una guía ilustrada? ¿Unos gráficos que nos expliquen a los novatos qué es qué y para qué sirve cada cosa? 17 días después de la llegada de MiniV el panorama no es mucho más alentador. Estas son las preguntas existenciales que me dejan estas semanas de maternidad:

  1. ¿Por qué hay tanta diferencia de tamaño en una misma talla de diferentes fabricantes? ¿O incluso de uno mismo? Tenemos bodies de talla 0 de Carrefour,  Primark y HM. Los de Primark no los hemos usado porque no son cruzados y no queremos operar con la cabeza. Los de Carrefour iban perfectos al nacer (51 cm y 2.800 gr) y ya hemos comprado de talla1 mes. Los de HM de talla cero aún le bailan. Aclaremos que MiniV es un crío tirando a largo y tirando a flaco.
  2. ¿Qué pasa con los bebés patilargos? Todos los pijamas de talla 0 le van pequeños de largo, pero los más fofos (Primark) dan de sí y nos vienen bien. Los de Cotton Juice de El Corte Inglés no los ha podido usar porque no podía estirar las piernas. Los de HM de talla 0 le van bien, oh sorpresa. No le valen ninguno de los pantalones de los conjuntos de talla 0 que nos regalaron porque le van cortos pero como está delgadito, se le caen. Compramos un pack de 2 polainas de HM de talla 1 mes: unos le van perfectos y otros se le caen. Los de talla 0 meses le van enormes de cintura. ¿Alguien me lo explica?
  3. ¿Pelele o pijama? uno de los grandes misterios del armario lactante. He decidido unilateralmente que todo lo que lleve los botones en la espalda es susceptible de ser llevado en el exterior. Lo que lleva los botones delante,  para dormir.
  4. ¿Para qué sirven los calcetines? O mi hijo tiene los pies muy pequeños o los calcetines no están hechos para aguantar puestos. Dos días con calcetines, dos días que los calcetines terminan en el carro.
  5. Reivindicando el genérico ‘mantita’. Mi marido no entiende la necesidad de que haya términos como ‘arrullo’ o ‘muselina’ cuando todo son mantitas (‘mantita fina’ y ‘mantita gruesa’, dice él). Decirle de madrugada “pásame el arrullo” es arriesgarme a que me pase un pañal usado.
  6. Chicos vs. chicas. Todo esto me ha dejado muy sonada. En la mayor parte de tiendas (y webs) ya para recién nacido hay zonas separadas de chico y de chica y, por supuesto, las de chica son mucho más amplias. ¿Que a los niños no los vestimos? Ya lo dije hace un tiempo, me parece un poco jevi que nada más nacer ya estemos diferenciando entre chicos y chicas. Creo que la misma ropa que le compré al bebé es la que le hubiera comprado en el caso de ser niña.

(En la foto, MiniV con su body de AC/DC. Es de HM, talla 0 meses y le va enorme, una de esas incongruencias).

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