Si un día pudiera ver todas las cosas que le he preguntado a Google durante estos meses, me moriría de risa y de vergüenza. Para que no me persiga el remarketing ni mis contenidos habituales se llenen de cosas pre-mamá, tengo una sesión diferente (esta) en la que abro navegación anónima cada vez que quiero consultar algo y eso hace que mis redes, navegador, etc habituales estén libres de publi para recién nacidos. Pero eso no quiere decir que no busque. Una de las cosas que más me ha preocupado es cuándo hay que empezar a hacer las compras para el bebé y la conclusión es que no tengo ninguna conclusión. Lo siento si has llegado hasta aquí buscando respuestas.

Creo que el momento de comenzar con la compra lo marcan tres factores: la ilusión, la prudencia y lo que nos guste comprar. Por ejemplo, si te flipa comprar, te hace todo una ilusión que te mueres y la prudencia no es lo tuyo, puedes irte a encargar el carro directamente cuando veas las dos rayitas. Si, por el contrario, odias comprar, no te hace especial ilusión gastarte el dinero y la prudencia se te va de las manos, puedes dejarte un carrito de la compra de Amazon para pulsar ‘checkout’ cuando empieces con las contracciones, pero entre ambos extremos hay un montón de situaciones.

  • La ilusión. Yo creo que a todo el mundo le hace más o menos ilusión comprar algo para el bebé. Y como tampoco es plan de pasarnos los meses sufriendo y pensando que todo va a ir mal, ilusionarse está bien. Ir mirando está bien, comprar algo después de cada eco importante, está bien. Siempre con los pies en la tierra, claro.
  • La afición a las compras. Hay gente a quien le flipa comprar, que no es nuestro caso. Ni V ni yo disfrutamos nada yendo de tiendas, así que nos limitamos a hacer pequeñas investigaciones de mercado online y luego yendo a las tiendas a comprobar in situ las ideas que ya teníamos más o menos claras. O a descubrir que eso que molaba tanto en internet es un truño visto en vivo y en directo. Pero para la gente que disfruta comprando, estar preñada es como ir a Disneylandia. Enjoy yourselves!
  • La prudencia. Toda historia tiene su villano o mejor, su antihéroe. La prudencia es la otra protagonista de esta peli. ¿Tiene sentido encargar cosas en la eco de las 12s cuando aún pueden pasar un montón de cosas? Pues no. Pero la prudencia tiene el otro extremo, que es el de pasarnos de rosca y caer en el miedo.
  • Lo prácticos que seamos. Esta no estaba en el trío inicial, pero lo veo igual de importante. En nuestro caso, ser prácticos implica ser conscientes de que no tenemos demasiado espacio en casa y que es una tontería acumular tratos durante meses que no vamos a necesitar. Además… ¿Y si tenemos que cambiar o devolver algo? Mejor no dejar que se nos hayan pasado por muchos meses las fechas de cambio de todos los tickets de compra….

Hay por ahí un montón de calendarios que marcan los plazos ‘lógicos’ para hacer las compras para el bebé, pero la única lógica la marca la realidad de cada pareja o de cada persona y cómo responde a cada uno de estos factores. No he incluido la pasta que tenemos porque me parece tan evidente que es lo primer que hay que tener en cuenta. Con el dinero que tenemos, debemos ser conscientes de lo que podemos comprar.

¿Y qué hemos hecho nosotros?

Pues comprar poco y tarde. Con el riesgo de parto prematuro era una gilipollez empezar a encargar cosas cuando no sabíamos qué iba a ser del bebé. Solo cuando el médico nos dijo que ya era viable, empezamos a hacer compras. Obviamente, habíamos ido mirando las cosas poco a poco y lo teníamos todo bastante claro. La gente nos preguntaba que cómo era posible que no hubiéramos comprado nada con el riesgo de parto prematuro, como si te fueras a llevar a casa directamente a un bebé nacido a las 28 semanas. En fin.

Lo primero que compramos fueron los muebles de la habitación del niño, entendiendo como muebles un par de cosas de Ikea. Lo compramos en la S28 porque es cuando nos cuadraba con las vacaciones y nos iba bien montarlo y organizarlo todo. Si no, hubiera sido más adelante, como todo.

Después, todo de una visita al Corte Inglés (somos así de vagos), encargamos el carro, la cuna, la hamaca/trona, la bañera y unos días más tarde (los estudios de mercado de V dan par un post aparte) la sillita del coche de V. La de mi coche la compraré cuando el coche pase la ITV y decida qué voy a hacer con él.

Hemos intentado comprar cosas que no van a tener inicialmente una vida demasiado corta para no estar comprando constantemente (odiamos comprar, remember), intentando que todo sea versátil y pensando más en amortizar inversiones que en ahorrar a corto plazo. Por ejemplo, la silla del coche es hasta 105 cm y en lugar de minicuna y cuna hemos comprado una cuna y un reductor. ¿Que es posible que nos equivoquemos? Pues sí, pero todo sea por no tener que volver a entrar en un centro comercial. Además, el día que fui a El Corte Inglés me desmayé y me tuvo que llevar el de seguridad en una silla de ruedas a la enfermería. Me sentí como una jubilada cleptómana, una fiesta.

Eso de la antelación… 

Al principio, todo el mundo te acojona mucho con eso de los plazos y con que las cosas tardan y tal… Y al menos nosotros nos hemos encontrado con que no. Fuimos el 14 de agosto a mirar las cosas y en teoría vamos a tenerlo todo en casa el 14 de septiembre, a puntito de cumplir las 34 semanas. La silla para el coche, al ser bastante nueva (Concord Ultimax i-Size, ya me lo sé y todo) sí que tardará unos 10 días más, pero en caso de prisa podíamos haber escogido otro modelo. Es decir, que tampoco es que haya que pedirlo todo con dos meses de tiempo para que llegue todo a casa si se quieren cosas estándar. Es que nosotros somos así de normalitos.

Hasta ahí. No tenemos casi ropa para el bebé, ni juguetes, ni chupetes, ni bolsa para el hospital, ni bolsa para el carro, ni mantitas, ni manoplas ni nada de eso. Ahora que hemos encargado las cosas gordas es cuando la gente empieza a preguntarnos todos los días si tenemos preparada la bolsa del hospital, pero la prepararemos cuando me quiten el cerclaje, así que nos quedan 4 ó 5 semanas más de hacernos los remolones.

Y sí, nos pillará el toro. Pero también se me pasó el arroz y aquí estamos.

(La foto es de la única lavadora que he puesto con cosas del bebé, un 70% prestadas jejeje)

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2 Comments

  1. e.

    agosto 30, 2017 at 8:36 am

    Hola!

    nunca te dejo comentarios (entre que soy vaga y que siempre leo tus posts a través del móbil….), pero el post de hoy me ha gustado mucho, porque me veo en un brete similar.

    Yo me quedé embarazada en mi tercera FIV (y después de dos abortos), y teníamos clarísimo que no compraríamos nada, mínimo, hasta que yo estuviera de 6/7 meses. Pero la vida es una cachonda mental perdida, y ahora resulta que, debido a una malformación congénita, cuando nazca mi niño pasará un tiempo en el hospital, y aunque parezca muy frívolo por mi parte, me ha descolocado por completo en el tema de las compras (que tenía bastante controlado, porque a mí sí que me mola ir a comprar, y no me importa nada pasarme horas y horas mirando tiendas). ¿Qué le compramos? ¿y si se muere? (rezo a dios con todas mis fuerzas para que no suceda, pero soy realista, y aunque tiene buen pronóstico, estas cosas pasan) ¿cuánto tiempo estará en el hospital? ¿crecerá muy rápido y lo que le compremos no le servirá cuando llegue a casa?

    También ocurre que, ante el panorama que nos han pintado, las ganas de comprar se han evaporado, pero joder, me niego a no sentir ilusión por estast cosas tan nimias e insignifcantes como elegir el carro, recibir regalos, comprar ropita… yo voto por continuar con la normalidad y actuar como si no nos hubieran diagnosticado la cardiopatía, pero mi marido es más prudente (o más cagado, según se mire), y él ya me está insinuando que hasta que no le operen no tener nada del niño (¿¿??).

    Suerte que aún faltan meses (el 27 de diciembre me toca), si no se me adelantan o me lo provocan (que esa es otra: lo de estar en casa y romper aguas, eso a mí no me va a pasar -por favor, no seas prematuro!!!-, porque mi plan de parto ya está marcado: provocado, medicalizado y en el hospital), y a ver qué se nos va ocurriendo.

    un abrazo, y sigue con el blog, twitter, instagram… (te sigo por todos lados). Por cierto, dirás el nombre de tu hijo? (llámame chafardera) yo todavía no sé si lo diré o no, pero conociéndome, cualquier día se me escapa.

    E.

  2. senseandinfertility

    agosto 31, 2017 at 2:00 pm

    Es que cuando un embarazo se complica, lo de cuándo hacer las compras ya no tiene ninguna lógica y todo pasa a un segundo plano. Yo no veo mal lo que tú dices de continuar como si nada, porque hay cosas que sí que tendréis que ir adelantando y luego hay otras muchas que ya podréis hacer cuando tengáis el alta. Entonces os hará mucha más ilusión, lo malo es que el niño ya no os dará tregua!

    El mío se llamará como su padre jejeje
    Cuando nazca lo diré, a no ser que un día se me escape. No por nada, porque yo le sigo llamando ‘el niño’ o ‘el bebé’. Hasta que no lo tenga delante no creo que sea capaz de referirme a él por su nombre

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